Le puede pasar a Metallica

Written by  on marzo 20, 2013 

Saludos, Metal mates:

Treintaiún años dan mucho sí. Bueno: treintaiún tacos de calendario han caído desde que Metallica diera su primer concierto. Todos sabemos que la historia de la banda viene de antes, pero eso, ahora mismo, al igual que la fecha de ese primer “bolo” (14 de marzo de 1982) no nos importa demasiado.

Lo que hoy me apetece compartir son las pequeñas historias que han engrandecido –o achicado- el nombre de banda. Me gusta sacarlas con los amiguetes de vez en cuando, entre cañas, aunque éstos ya se las conocen casi todas y me tachan de “Abuelo Cebolleta” cada vez que menciono una o la otra.

En todo caso, y como aún no las he compartido contigo, ahí van algunas.

Un tipo conflictivo  y un millón de muertes

Para empezar, me gusta contar cómo nació Megadeth gracias a los conflictos en el seno de Metallica. Vamos a ver: existen según quien lo cuente, tres versiones: Una historia de celos; otra de alcohol y drogas; y otra de conflictos y orgullos artísticos.

La primera versión, la de celos, se refiere a que James Hetfield y Dave Mustaine luchaban por ser la voz principal y sello de identidad de la banda. Comoquiera que James recibió el apoyo de su amigo Lars Ulrich, Mustaine decidió marcharse del grupo.

Versión orgullos artísticos y formas de ver la música Dave no estaba de acuerdo con la línea artística de Metallica, de este modo, al no ponerse de acuerdo con Lars, James y Cliff decidió dejar la formación.

Pro y anti Mustaine

¿Qué tienen en común estas dos versiones? Pues que muy podría contarlas Dave “A tout le monde” Mustaine (un grande: lo cortés no quita lo valiente). Pero, ¿cuál fue la versión de sus detractores durante muchos años y de algunos de ellos incluso hoy en día?

Pues que Dave se inyectaba más heroína de la que era capaz de producir Afganistán y bebía como todo un escuadrón de cosacos en Nochevieja. Total, que Metallica tuvo que suspender algunas actuaciones por obra y gracia de Mustaine.

¿Megamuerte? ¡Glups!

Claro: la actitud del que luego sería frontman de Megadeth generaba muchas tensiones. Y el hecho de que el perrito de Dave (bastante molesto, por lo que parece) recibiera una patada de James hizo que el dueño le estampara el puño en la cara al agresor. El resultado fue un billete de autobús y Mustaine camino de su casa.

Por cierto que el nombre de la banda se inspira en un panfleto en el que Dave estaba garabateando letras mientras pensaba en cómo vengarse del trío recién abandonado. Un papelito abandonado cuyo contenido leyó al cabo de un buen rato, cuando lo desplegó: “The arsenal of megadeath cannot be undone”, más o menos. Megadeath es una medida para las guerras o catástrofes y se refiere a la cantidad de un millón de víctimas mortales.

Un nombre ¿propio?

Hablando de nombres: ¿Sabes cómo llegaron James, Lars y compañía a llamarse Metallica? En este caso, las versiones varían menos, de modo que, extrayendo de uno y otro lado, podemos quedarnos con algo parecido a una visión neutral de las cosas:

La formación ensayaba en la casa de Ron McGovney y estaban proyectando grabar una versión de Leather Charm llamada “Hit the lights” (¿te suena?). La formación se completa con el nuevo guitarrista (Lloy Grant). Está todo listo, salvo el nombre.

Por aquellos días, un amigo de Lars, Ron Quintana, estaba intentando editar un fanzine y barajaba dos nombres para él: Metal Mania y Metallica. El nórdico batería tuvo que hacer ímprobos esfuerzos para que no se le notara su entusiasmo por el que acabaría por ser el nombre de la banda y recomendarle el otro a su amigo. Sí: Lars Ulrich robó, literralmente, el nombre de la formación.

Una carta que firmaría cualquiera

Y vamos a terminar con una “carta abierta” del que fue guitarrista de Nirvana, David Grohl, que en realidad era la respuesta a una pregunta de un periodista, pero que es un escrito que cualquiera de nosotros podría muy bien firmar:

“Queridos Metallica,

¡Ey, aquí Dave! ¿Os acordáis de mí? Sí, soy el tío que lleva escuchando vuestra banda fielmente desde 1983. Compré vuestro primer álbum, Kill Em All, a través un catálogo por correo llamado Under The Rainbow, creo. De hecho, no me acuerdo. ¡Era 1983, por Dios santo!

Pero ese álbum cambió mi vida y he estado escuchando vuestros discos desde entonces (incluido St Anger). Me muero de ganas de oír vuestra nueva mierda, y da igual lo que hagáis, que siempre seré el primero en estar en la tienda esperando a poder oírlo.

Estoy seguro de que vendréis y dejaréis a todo el mundo flipado ¡porque sois los putos Metallica! Buena suerte. Y no lo saquéis hasta que no sea la hostia.

Dave Grohl”

Casi nada que añadir, salvo que me he quedado con ganas de contarte dos o tres historias más. Pero todo se andará.

Category : grupo

Tags :