La llamada de la selva en el Festival de Glastonbury

Written by  on julio 9, 2014 

Menuda polémica la que se montó en las semanas previas al Festival de Glastonbury por la actuación de Metallica: unos ponían el grito en el cielo porque no entendían muy bien que una banda trash tocara con gente como Dolly Parton; otros como Bruce Dickinson, de Iron Maiden, les había criticado por acceder a tocar en un evento tan “burgués” y 40.000 fans habían pedido su retirada de la cartelera en protesta por el respaldo de James Hetfield a la caza de especies protegidas.

Que yo no digo que un poco raro no nos haya parecido que tocaran allí, pero Metallica debería tocar donde le salga de las mismísimas calandracas, digo yo, que por algo son quienes son y se lo han ganado a pulso.

Y además, acabo de entender por qué es tan malo echarse unos acordes en el mismo escenario en el que han tocado los Rolling Stones o U2… que ya sé que no son Trash, lo acepto, pero es buena música, señores, o por lo menos música que Metallica respeta, que es lo que cuenta.

Los niños de la selva

Y todo ésto hubiera quedado en agua de borrajas (o en el agua que cae siempre durante el Festival de Glastonbury) si no hubiera sido porque Barry Burns (¿quién dices? ¿el teclista de Mogwai? ah) se burló de Lars Ulrich asegurando que estaba deseando verle tocar, pues a su juicio es “increíblemente malo” en la batería, que los Metallica son “terribles” y que iban a hacer todo lo posible por acallarlos desde el escenario paralelo de Park Stage.

El bajista Martin Bulloch (¿alguien sabe quién es éste señor? ¿quién? ¿el bajista del mismo grupo, en activo desde 1995 y sin ningún premio en su carrera musical? vale, vale) añadió que Metallica es básicamente “una mierda”.

Contestando que es gerundio

Lejos de echar leña al fuego, James Hetfield pasó de entrar a trapo y aseguró que no estaban para estas cosas a estas alturas de la película y que, simplemente, lo darían todo en el escenario.metallica

Cuando le preguntaron, Lars Ulrich respiró hondo y afirmó con diplomacia que tras 33 años de carrera musical le resultaba reconfortante tener la capacidad de removerlo todo un poco y afirmó «Glastonbury es como el Santo Grial en Inglaterra y nosotros respetamos eso. Pero si alguien se sienta a hablar de exigencias o lo que dice otro tipo, hay un punto en que ya se vuelve ridículo. Ya somos insensibles a ese tipo de cosas cosas. Obviamente, si Mick Jagger tiene algo que decir, o Alex Turner de Arctic Monkeys o los tipos de Kasabian que me gustan mucho, es cool. Pero algún tipo de alguna otra banda… es como ‘¿uh? ¿qué? ¿quiénes son ustedes?».

Ahí le has dado, Ulrich.

Mowgli

Bueno, pues yo ni idea hasta hoy, pero para que lo sepas tú y todos los demás, he buscado en Internet quiénes son estos señores y voy a copiar y pegar lo principal del wikipedia (no he encontrado nada más relevante sobre ellos y no me voy a meter en su página oficial, hombre, que me he dejado las lentejas al fuego):

«Mogwai es una banda escocesa de post-rock formada en 1995, llegando a ser una de las bandas de post-rock más conocidas. Su nombre se debe a la criatura de la película Gremlins, que significa “espíritu maligno” en cantonés (…)Su música consiste en largos temas instrumentales a base de guitarras, siguiendo la tradición dentro del post-rock, alrededor de una melodía inicial; también son conocidos por su tendencia a intercalar pasajes tranquilos con pasajes más fuertes de una forma muy dinámica, con riffs de bajo muy definidos y un sonido más bien introspectivo, a ratos oscuro y a ratos potente y soberbio».

Aaaah… espera,espera: que es MOGWAI, no MOWGLI como el del Libro de la Selva. Uy, qué torpe estoy hoy. Mis disculpas.

Festival de Glastonbury

La noche del concierto James Hetfield agradeció a la organización el haber sido invitados, animó a todo el mundo a pasárselo en grande y… a dar el do de pecho:

Creeping death, For whom the bell tolls, Wherever I may roam, Sad but true, Fade to black, Cyanide, The unforgiven, The memory remains, One, Master of puppets, Nothing else matters, Enter sandman, Whiskey in the jar y Seek & destroy.

Como veis un repertorio más corto de lo habitual pero que incluyó temazos como Master of Puppets, lo mismo para callar la boca a todos los impresentables (perdón, es que me enciendo) que dijeron lo que dijeron y que porbablemente nunca lleguen a conseguir nada remotamente parecido como, no sé, que uno de sus discos esté considerado como uno de Los Cuatro Grandes de su género musical.

Seguid soñando mientras echáis basura por la boca, chavales, que lo mismo algún día os acercáis a ellos.