Inmortal Cliff

Written by  on mayo 13, 2013 

Hoy tengo el día nostálgico. Tonto, si quieres. Y se me han venido a la cabeza unos cuantos amigos que se me han quedado atrás. A algunos los he conocido en persona, he hablado, reído y disfrutado con ellos y la vida, puta en el peor de los sentidos, se los ha llevado muy pronto.

Otros, sin embargo, no han estado físicamente a mi lado. Sin embargo, tal como decía Robe Iniesta, voz (rota) de Extremoduro, en “Sucede”: “No he vuelto a ser el mismo desde que se fue Gillespie, Zappa, Mercury, Camarón”.

Y, claro, entre los genios que se fueron demasiado pronto, se encuentra una baja que nunca se ha llegado a cubrir del todo (y mira que estoy de acuerdo James Hetfield en que Robert Trujillo tiene unos dedos como púas): hablamos, claro, del bajista Cliff Burton.

Cuestión de maldita suerte

Tras un concierto en Estocolmo, Metallica tomaba el autobús para dirigirse a Copenhague, donde iba a actuar en 27 de septiembre de 1986. La banda sorteó a las cartas los lugares de privilegio para dormir y Cliff se quedó con el que, en principio, era el mejor.

Sobre las seis y cuarto, el conductor perdía el control del autobús, según él, a causa de una placa de hielo. Vueltas de campana, Cliff sale despedido… y el resto de detalles lo dejamos en la niebla del morbo. Poco importa –las reacciones de los miembros del grupo, quién se emborrachó y quién quería agredir al conductor-. Cliff había fallecido a los 24 años.

Un recuerdo escalofriante

A la banda sólo le quedaba asumir el dolor y decidir si eran lo bastante grandes como para seguir adelante. Lo eran, y parte del legado de esta leyenda es la canción homenaje que le ofrecieron sus compañeros y que ahora atruena en mi salón: “For whom the bell tolls”, tercer tema del álbum “Ride the lightning”.

Realmente, la canción se basa en la obra de Ernest Hemingway sobre la Guerra Civil Española y la intro original era un solo de bajo, distorsionado de modo que suene como una guitarra, compuesto por el propio Burton. De hecho, cada vez que los californianos tocan el tema en directo, comienzan con un solo de bajo in memoriam.

Aquí tienes la letra y la traducción, para que sepas lo que cantas la próxima vez que, como yo, decidas compartir el tema con los vecinos:

FOR WHOM THE BELL TOLLS

“Make his fight on the hill in the early day

constant chill deep inside

shouting gun, on they run through the endless grey

on the fight, for they are right, yes, by whoand’s to say?

for a hill men would kill, why? they do not know

suffered wounds test there their pride

men of five, still alive through the raging glow

gone insane from the pain that they surely know

for whom the bell tolls

time marches on

for whom the bell tolls

take a look to the sky just before you die

it is the last time you will

blackened roar massive roar fills the crumbling sky

shattered goal fills his soul with a ruthless cry

stranger now, are his eyes, to this mystery

he hears the silence so loud

crack of dawn, all is gone except the will to be

now the will see what will be, blinded eyes to see

for whom the bell tolls

time marches on

for whom the bell tolls”

Lo que viene a ser:

POR QUIÉN DOBLA LA CAMPANA

“Luchan en la colina temprano por la mañana

Escalofrío constante por dentro

Arma que grita, siguen corriendo por el gris interminable

Continúan luchando, porque tienen razón. Sí, pero. ¿quién puede decirlo?

Por una colina los hombres matan ¿Por qué? No lo saben

Las heridas sufridas ponen a prueba su orgullo

Hombres de cinco, aún vivos a través del brillo furioso

Vueltos locos por el dolor que seguro conocen

Estribillo:

¿Por quién dobla la campana?

El tiempo continúa su marcha

¿Por quién dobla la campana?

Echa un vistazo al cielo justo antes de morir

Es la última vez que lo harás

Rugido ennegrecido, rugido masivo llena el cielo que se desmorona

La meta destrozada llena su alma con un grito cruel

Ahora sus ojos son más extraños a este misterio

Él escucha el silencio muy fuerte

Grieta del amanecer, todo se ha ido excepto el deseo de existir

Ahora ven lo que será ojos cegados para ver

(Estribillo)”.

Acabo de quedarme ronco para el resto de la semana.

El caso es que hay personajes, personajes, leyendas y luego aquellos que están por encima de todos ellos, aquellos que dejaron un legado, más o menos material, aquellos que, como Cliff, no podían morir en aquel maldito autobús porque la memoria colectiva, o, dicho de otro modo, cada vez que suene la intro de “For whom the bell tolls”, aquel autocar, aquella placa de hielo, no habrán existido.

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