El sonido de “One” al guzheng

Written by  on octubre 2, 2014 

Creo que van a pasar unos días  hasta que el diámetro de mi boca se reduzca a dimensiones normales y vuelva a ser capaz de parpadear. La culpa la tiene el vídeo que te dejo a continuación. Luego te cuento.

Lo cierto es que desde que oí  una revisión dance de “Enter Sandman” (escalofríos me dan, todavía) le juré odio eterno a las versiones. Supongo que es porque la edad atempera pasiones o porque me estoy volviendo algo bobo, pero con el tiempo ese rechazo frontal se ha ido convirtiendo en precaución a la hora de acercarme a las reinterpretaciones de unos u otros temas.

La verdad es que encuentro que he salido ganando, descubriendo temas como “I want out”, de Helloween, en la visión que de él ofrece, por ejemplo, Sonata Arctica; los inconmensurables instrumentales de Apocalyptica; o, a otro nivel, la versión cafre que mis amiguetes de Verttigo tienen por ahí del tema de Roxette “The look”.

Lo que dan de sí 21 cuerdas

Sin embargo, lo de esta mujer supera todo calificativo: Michelle Kwan es una virtuosa del guzheng, un instrumento chino de 21 cuerdas, que se pulsan con los dedos y producen el sonido característico que el tópico (inculto) occidental asimila a la música tradicional china. Pues bien, esta joven acepta desde su canal de Youtube cuantos retos musicales se le ocurran a sus seguidores.

De este modo, ya ha versionado temas como, además de “One”, “Sweet child of mine”, de Guns and Roses o (brrrfff, ¡qué escalofrío!) “Gangman style” de PSY… Y sigue a la espera de que los internautas le propongan un reto que consideren imposible para sus veintiuna cuerdas, diez de dos y un talento que parece ir más allá de lo humano.

One… more time

Insisto en que me tomo las versiones con cuanta precaución y distancia pueden tomarse. De este modo cuando, navegando por la red, me topé con la noticia sobre Kwan casi la paso por alto. Llámalo intuición. Llámalo suerte. Llámalo que no tenía nada mejor que hacer. El caso es que cuando empecé a escuchar los arpegios de la intro me supe perdido.

Y así fue: las melodías y acordes que brotaban del exótico guzheng resultaron más hipnóticas que nunca y me encontré siguiendo el ritmo, tarareando en incluso berreando –lo mío no merece el nombre de “cantar”- “Landmine / has taken my sight, / taken my soul (…)”.

Michelle Kwang, como la patinadora, sólo que esta no patina -que yo sepa- y es de Vancouver. Me quedo con el nombre.

Category : Música

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